Opinión

Un daño sin responsable

Por  Jorge Luis Lozano

El caso de las palmeras muertas a lo largo del paseo costero de Mazatlán amerita una investigación, como parte del programa de regeneración urbanística realizada por el Gobierno del Estado, previo al Tianguis Turístico Internacional Mazatlán 2018. Es claro que hay un defecto de obra que está generando un perjuicio a la imagen turística de la ciudad y un daño ecológico. 

El plan era mejorar la fisonomía del principal paseo de la ciudad al sustituir las palmeras cocoteras que sembró la Administración panista de Carlos Felton por otras de especies más exóticas. El resultado ha sido lo contrario. El malecón de Mazatlán se ha convertido en un panteón de palmeras que yacen secas frente al mar. 

El caso ha conllevado un oneroso y obvio costo económico. Si no, haga cuentas. Por estos días existen cerca de cien palmeras muertas a lo largo de paseo costero, cada una de las cuales han sido pagados con recursos públicos a razón de 5 mil, 35 mil y hasta 40 mil pesos, dependiendo de la especie y lo grande que eran al momento de ser plantadas. 

Eso sin contar que en algunos casos las palmeras han sido sustituidas hasta en tres ocasiones.

El caso ha generado un conflicto entre el Ayuntamiento que preside el morenista Luis Guillermo Benítez Torres y el Gobierno estatal que preside el mazatleco Quirino Ordaz Coppel.

Uno a otro se responsabilizan por la tarea de costear y ejecutar el cambio de palmeras en el malecón. 

Por su parte, la Secretaría de Obras Públicas del Estado ya se deslindó del caso, y con un contundente comunicado público advirtió que no es al estado al que le corresponde hacer la tarea reclamada.

Ahora, ahí está el problema patente en el paseo turístico: un daño a la imagen urbana, un problema ecológico cuya responsabilidad nadie quiere asumir.