Opinión

Privilegio y decisión

COMPÁS Y ESCUADRA 

Por  Roberto Valdez Prado

“Solo cuando le damos su justo valor a la vida es cuando podemos establecer una relación espiritual y humana con las personas y con todos los seres vivos de nuestro alrededor”, dijo el premio Nobel de la Paz, Albert Schweitzer.

Solo cuando nos damos cuenta de la maravilla que significa el poseer vida, la grandeza de nuestro cuerpo con cada uno de sus millones de procesos indispensables para que persista la vida, las increíbles facultades que tenemos, como el pensamiento, razonamiento, imaginación, inteligencia, intuición; de los hermosos sentimientos que nuestro corazón puede albergar; y otras múltiples características que nos hacen únicos, irrepetibles, importantes, valiosos; y reconociendo que cada ser humano, cada ser vivo, es un prodigio de la naturaleza, solo entonces podremos reverenciar a la vida, respetarla, reconocerla, cuidarla, cultivarla, y evitar hacerle daño, tanto a la nuestra como a la de los demás.

Usted, yo, todos, tenemos la capacidad para reflexionar sobre lo grandiosa que es la vida; para reconocer que somos parte de una extraordinaria combinación de elementos y factores que hacen posible nuestra existencia, y que tenemos la capacidad para decidir que cada una de nuestras acciones sea hacia conservar la vida, hacerla mejor; que tenemos el coraje para recordar a nuestros hijos, vecinos, compañeros en este viaje, la importancia de actuar en ese sentido, y nunca dejarnos llevar por costumbres que conduzcan hacia la destrucción de la misma.

Como seres humanos con extraordinarios poderes como la inteligencia, la intuición y la compasión, somos los administradores de este mundo, pero no somos los dueños de la vida, sino que somos los protectores de la misma.

Tenemos el privilegio de ser los cuidadores de la Tierra, una capacidad que no se ha dado a ninguna otra especie viva. Hagamos uso de ese privilegio.

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