Opinión

Nueva oportunidad

Por  Jorge Luis Lozano

El panismo en Sinaloa está en un proceso de renovación. El domingo, la mayoría de los militantes eligió a Juan Carlos Estrada como el presidente del Comité Directivo Estatal. El nativo de Choix se impuso al proyecto que proponía Adolfo Rojo, identificado con los grupos que durante los últimos doce años habían mantenido el poder al interior del PAN.

Estrada ofrece una renovación política y moral, un nuevo renacer del partido, para lo cual deberá demostrar capacidad y liderazgo. El triunfo marca el final de la gestión del concordense Sebastián Zamudio al frente del partido en el estado, un periodo complicado que no pocos califican como el más difícil para el partido. Durante la gestión de Zamudio, el panismo en Sinaloa enfrentó dos derrotas políticas importantes: la pérdida garrafal de las elecciones federales, donde Morena hizo que el partido blanquiazul cayera hasta ser cuarta fuerza política en Sinaloa, por abajo incluso del Partido Sinaloense. Antes de ello se dio la derrota estatal con la pérdida de importantes bastiones políticos al interior de la entidad que no ha logrado recuperar en absoluto.

El deterioro moral de sus representantes, la falta de nuevos perfiles que se identifiquen con un electorado harto de las viejas formas de la política y la ambición desmedidas de líderes de corrientes internas que, en medio de la crisis se repartieron candidaturas entre amigos y familiares, terminaron por hacer caer la popularidad del partido.

Hoy está de frente la posibilidad de una renovación, la misma que Zamudio prometió, pero que no logró concretar.

Las fracturas internas y las disputas por los restos de poder están latentes, son públicas las diferencias de sus militantes y son cuestiones que tendrán que resarcirse en un futuro inmediato, si es que el PAN aspira a lograr una recuperación electoral.