Opinión

Sinaloa saca la casta: un pueblo valeroso vuelve a la normalidad

EL ANCLA

Por  Luis Enrique Ramírez

A punto estaba el gobernador Quirino Ordaz Coppel de salir de su despacho para viajar a Badiraguato como invitado de honor en el primer informe de la presidenta municipal María Lorena Pérez Olivas, cuando recibió la información del suceso violento que marcaría un antes y un después en la historia reciente de Culiacán: el mayor desastre en materia de operativos federales de seguridad de que tengamos registro en Sinaloa.

La decisión de Ordaz fue inmediata, casi diríamos instintiva en el hombre de Estado que es: mantenerse al pie del cañón, como máxima autoridad estatal, con todo y el escaso margen al que lo limitaba una acción de orden federal, cuyo primer error fue no coordinarse con las fuerzas locales de seguridad. El gobernador ordenó enviar una disculpa a la alcaldesa y habilitó como su representante oficial en el informe al único de sus funcionarios que, como jefe de la avanzada, se encontraba en Badiraguato: Arturo Soto Soto, coordinador de giras del Gobierno del Estado.

Quirino Ordaz hizo lo que su investidura le permitía en tan inédita circunstancia: mantener listas a las fuerzas de Seguridad estatales y emplear las redes sociales para establecer contacto permanente con la ciudadanía.

Ello, hasta que el Gabinete federal de Seguridad le pidió auxilio, una vez fracasado el operativo, el más fallido de que aquí tengamos noticia.

Mientras tanto, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, decidió, en pleno momento de crisis, irse de gira a Oaxaca y viajar 350 kilómetros en un avión comercial: más de una hora en la que permaneció desinformado, puesto que el uso de aparatos de comunicación a bordo está prohibido en todas las aerolíneas, dado el riesgo que su uso implica para el mecanismo de las aeronaves.

LÍNEA INSTITUCIONAL. El informe de Lorena Pérez se celebró conforme al programa. Para ese momento, era oficial que el control del estado estaba en las manos correctas. Un suspiro de alivio colectivo rubricó el mensaje emitido por Gobierno del Estado alrededor de las 17:00 horas: «Se trabaja en conjunto entre los tres órdenes de Gobierno para restablecer el orden». El llamado a la población: mantener la calma. «Hay un trabajo contundente de las Fuerzas Armadas en bien de la seguridad de Sinaloa y de México».

Así fue. La tranquilidad fue restablecida en tiempo récord para las dimensiones del drama que la tarde del jueves vivimos. Tan colosal como innecesario. Porque el presidente no nos «salvó» a los culiacanenses de un baño de sangre. Más bien, nos expuso a ello, sin deberla ni temerla.

LEVANTAR EL TIRADERO. Obviamente, la casa no se limpia sola. Lo bueno es que los sinaloenses, unidos, sabemos hacerlo, más allá de opiniones convenencieras. Los refuerzos militares llegaron para mantener la paz que, juntos, hemos recuperado.

El sábado, Quirino Ordaz recordó en sus redes: «En la adversidad, los sinaloenses siempre hemos sabido cómo salir adelante y seguir de pie».

Acto seguido, sostuvo una reunión con los sectores productivos del estado para seguir trabajando en equipo. Recordó que durante el 2017 y el 2018 Sinaloa ha sido líder nacional en emprendimiento, con más de 3 mil 500 nuevas empresas. Continuó su agenda en la periferia de Culiacán, con las jornadas Puro Sinaloa, su programa bandera para integrar a la vida social y productiva a todos los sectores de la población.

PURO CULIACÁN. Ayer, el tema de la violencia que azotó a Culiacán hacia apenas tres días ya había desaparecido de las tendencias en internet. Una rodada ciclista encabezada por el gobernador y su esposa, la señora Rosy Fuentes de Ordaz, en Imala, inició con los primeros rayos del sol.

Ha cambiado el tema de conversación alrededor de esta tierra de gente mayoritariamente buena y trabajadora, «echada pa’delante», como dice Quirino. Lo nuestro es construir, trabajar y vivir, con todas sus letras.