Opinión

Clima de zozobra

Por  Jorge Luis Lozano

Los hechos violentos del pasado jueves ocurridos en la capital de estado mantienen absortos no solo a los habitantes de esa ciudad, sino al resto de los sinaloenses.

En la entidad se siente una tensa calma, expectante a lo que pueda derivar del fracasado operativo militar con el cual el Gobierno federal intentó detener a Ovidio Guzmán López, uno de los hijos de Joaquín “Chapo” Guzmán, supuesto heredero de este en la actividad delictiva.

Ayer se reportó el arribo de 197 elementos del Cuerpo de Fusileros Paracaidistas que reforzarán en Culiacán las labores preventivas y del combate a la delincuencia organizada, con ello suman ya cerca de 400 militares los que han sido asignados a la capital del estado.

Pareciera que algún operativo grande se estuviera preparando; sin embargo, hay versiones de que se trata solo de un despliegue para mantener la tranquilidad de los ciudadanos y cambiar la percepción de la opinión pública de que en Culiacán quien manda es el Cártel de Sinaloa.

Mazatlán no está ajena a este clima de zozobra y expectación. La economía del puerto turístico ha demostrado ya una alta vulnerabilidad a las cuestiones de seguridad pública.

El puerto vivió en el 2010 una de sus peores crisis turísticas, cuando el clima de inseguridad y violencia provocó la salida de las empresas navieras.

Los cruceros turísticos no hicieron más escalas en Sinaloa y se perdió una derrama semanal de millones de dólares que se distribuye entre los trabajadores del volante, restaurantes, bares y guías de turistas.

A Sinaloa le costó mucho esfuerzo de gestión e inversión recuperar la confianza de las empresas navieras.

En ese sentido, es muy ingenua la idea de que los hechos presentados en Culiacán no afectan la imagen de Mazatlán como principal destino turístico de la entidad. ¿Cuál es el protocolo de reacción? Esperemos que el estado tenga uno.