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Independentistas marcan 2 años del referendo en Cataluña

La policía de Barcelona calculó que participaron 18.000 personas

Por  AP

Miles de partidarios de la secesión marchan durante una manifestación en Barcelona, España, el martes 1 de octubre de 2019. (Foto AP/Emilio Morenatti)

Miles de partidarios de la secesión marchan durante una manifestación en Barcelona, España, el martes 1 de octubre de 2019. (Foto AP/Emilio Morenatti)

BARCELONA (AP) — Miles de partidarios de que Cataluña se independice de España marcharon el martes en Barcelona para conmemorar el segundo aniversario de un referendo de secesión, que fue ilegalizado por los tribunales y que sacudió la política española.

Se celebraron varios mítines más en diversas comunidades de Cataluña, una región de 7,5 millones de habitantes, donde el sentimiento separatista ha ido creciendo desde hace casi una década.

Las protestas son vistas como una medida de la fortaleza del movimiento y de su capacidad para impedir que los revoltosos empañen la reputación de un movimiento pacífico.

La manifestación de Barcelona partió de una plaza central y recorrió algunas de las escuelas a las que la policía antidisturbios irrumpió hace dos años cuando fueron convertidas en centros de votación para el referendo.

La policía de Barcelona calculó que participaron 18.000 personas. Muchas de ellas portaban banderas independentistas y coreaban lemas en referencia a que no olvidan los enfrentamientos entre los votantes y la policía durante el referendo.

Según las encuestas y las elecciones recientes, los 5,5 millones de votantes de Cataluña están prácticamente divididos por igual en el tema de la independencia. Los que no quieren romper los lazos centenarios con España se mantuvieron al margen de las manifestaciones.

Las protestas del martes se celebraron ante un fuerte despliegue policial, especialmente en estaciones de tren y autopistas, donde se han producido actos de protesta.

En la ciudad de Girona, cerca de la frontera con Francia, algunos activistas lanzaron huevos llenos de pintura roja a la policía antimotines y volcaron grandes contenedores de basura. Los manifestantes corearon “Fuera las fuerzas de oposición” ante un cuartel de la Guardia Civil antes de dirigirse a la Delegación de Gobierno en la provincia para una sentada.

El delicado aniversario se celebraba antes de que el Tribunal Supremo anunciara su veredicto en un juicio por rebelión y sedición contra una decena de políticos y activistas vinculados al referendo del 1 de octubre de 2017.

Cualquier fallo que no absuelva a los acusados será considerado “injusto”, anunciaron el martes grupos de base de quienes apoyan la secesión, llamando a protestas y a la “desobediencia civil pacífica” si el tribunal decide lo contrario.

Las detenciones la semana pasada de siete activistas independentistas, que podrían ser acusados de terrorismo, han avivado el descontento en Cataluña, donde muchos ven la intervención policial como un intento de las autoridades españolas de criminalizar su movimiento de independencia.

Los detenidos han sido relacionados con los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR), que convocaron algunas de las protestas del martes.

Aunque la investigación está bajo secreto de sumario en la Audiencia Nacional, que suele tener jurisdicción sobre casos de terrorismo, se han filtrado algunos detalles de los interrogatorios a los medios españoles.

Esas filtraciones muestran a un grupo organizado y secreto que supuestamente preparaba explosivos para sembrar el caos en redes de comunicaciones e infraestructuras clave y planeaba ocupar el Parlamento regional catalán en respuesta al inminente fallo del Supremo.

Algunas de las publicaciones vincularon las actividades de los CDR con los líderes actuales y anteriores de la región. Carles Puigdemont, el destituido presidente regional considerado un fugitivo por la justicia española, negó cualquier lazo con los activistas detenidos durante una entrevista el martes con una radio catalana en Bruselas, a donde huyó en 2017 tras un intento de independizar Cataluña.

Puigdemont, que ha ganado procesos judiciales en Bélgica y Alemania para evitar ser extraditado, acusó a las autoridades españolas de buscar munición política para intentar detenerlo de nuevo.

“Intentan forzar una narrativa para acusarme a mí de terrorismo”, dijo.