Mazatlán

San Juan recupera su belleza pintoresca

El pueblo aspira a convertirse en un nuevo destino rural de San Juan

Por  Yolanda Tenorio

La plazuela del pueblo de San Juan.(Foto: EL DEBATE)

La plazuela del pueblo de San Juan. | Foto: EL DEBATE

San Ignacio.- San Juan es una sindicatura que tiene mucho qué ofrecer, sobre todo en la temporada de lluvias, pues los paisajes que predominan por la espesa vegetación y el azul del cielo hacen que el trayecto de llegada sea toda una aventura. Los antiguos caseríos de adobe y tejas con amplios portales predominan en este pueblo.

La mayoría son ocupados por personas adultas. La pequeña plazuela del lugar reúne a niños y jóvenes que alegres salen a divertirse por las tardes, cuando ya el sol se escondió. Este lugar, donde la mayoría de sus habitantes se dedican a la agricultura y ganadería, se vio fuertemente afectado por la violencia en años pasados, lo que provocó que varias  familias decidieran emigrar.

Hoy, la realidad es otra, pues la calma que se vive a últimas fechas ha motivado el regreso de algunos habitantes. Sin duda alguna, el arroyo de San Juan es uno de los mayores atractivos, pues sus frescas y cristalinas aguas, rodeadas de grandes sabinos, atraen a cientos de bañistas, sobre todo los fines de semana.

Estos deciden pasar el día completo en este lugar,  donde la carne asada no puede faltar. El pueblo es famoso además por su tradicional dulce de leche, conocido como “jamoncillo”; la cajeta de mango y guayabate, que han trascendido fronteras.