Los Mochis

Hablemos de salud mental… pero hablemos bien

Psicólogo del Centro Integral de Psicología de Los Mochis le responde a conferencista del Congreso de Salud Mental 

Por  El Debate

Hablemos de salud mental… pero hablemos bien(eldebate)

Hablemos de salud mental… pero hablemos bien | eldebate

Los Mochis, Sinaloa.- “Para hablar de salud mental debemos hablar de contexto, debemos hablar de psicología (verdadera psicología), psicología científica y terapia basada en evidencia, no necesariamente de estructuras biológicas, ni de magia, ni de pensamientos lindos y feos. Para hablar de salud mental es necesario ir más allá de la explicación médica o biológica de la salud y prestar más atención a los avances en psicología científica. La salud está en juego”, explicó el director del Centro Integral de Psicología de Los Mochis, Osvaldo Muñoz Espinoza, después de analizar la conferencia disertada por el doctor José Antonio Uehara Guerrero en el Congreso de Salud Mental, realizado en el CIE.

Aquí el razonamiento del psicólogo Osvaldo Muñoz Espinoza:
En nuestra comunidad (Los Mochis) se festejó el ya clásico Congreso de Salud Mental.

El Debate cubrió una conferencia dándole el título: “Pensamiento negativo enferma a la gente: neurocirujano “fulanito”. (Ver aquí: Pensamiento negativo enferma a la gente: neurocirujano José Uehara.)

Las explicaciones mágicas y las relaciones causales que hacen algunos profesionales entre “pensamientos” y enfermedad son producto de una grave confusión y representan un gran peligro para las personas y su salud mental.

Hoy, por ser el Día de la Salud Mental, nos interesa hablarte sobre estas confusiones, señalar que son raíz de muchos problemas vinculados a lo que podríamos llamar salud mental y salud biológica y lo que la psicología basada en evidencia (no en ocurrencias) te sugiere.

¿Por qué es una confusión?
El reducir los problemas psicológicos a nuestra biología representa una gran confusión, también lo es el reducir problemas biológicos a “pensamientos”.
La verdad es que no podemos explicar la depresión (por dar un ejemplo) reduciéndola a un problema de serotonina, tampoco podríamos explicar la ansiedad que vive una persona observando su amígdala.

De hecho la depresión, así como cualquier otro evento psicológico no se encuentra en ninguna parte del cerebro, ya que lo psicológico es una interacción entre el sujeto y su contexto, lo cual corresponde a otro objeto de estudio y otro nivel de análisis.
Cito textual: “Lo que el ser humano piensa lo va a sentir en su cuerpo. Hay cosas que son existenciales, no son medibles; yo puedo medir cuánta glucosa traes una persona en su cuerpo, pero no puedo medir en un laboratorio cuánto sufrimiento trae”, dijo.

Claro que no se puede porque son objetos de estudio diferentes y niveles de análisis diferente, es como si una persona pretendiera observar con un microscopio las partículas cuánticas o los astros, sencillamente no se puede. Sin embargo, si me empeño en explicar bajo mi modelo y medir con mis instrumentos otros niveles de análisis el resultado será erróneo y confuso, por lo tanto mis recomendaciones serán erróneas, confusas y lo peor de todo: podrían ser contraproducentes y peligrosas.

Cuando hablamos de salud mental no es raro ver esta confusión en casi todas partes, tomemos en cuenta la fuerte tradición del modelo médico como explicación última del bienestar individual, si a eso añadimos la anemia académica en la psicología de nuestra región, la gran aceptación de explicaciones mágicas y la proliferación de prácticas pseudocientíficas: tenemos un contexto que fácilmente puede confundirnos (¿ven? la confusión es producto de un contexto, no es producto de ningún gen ni estructura cerebral).

¿Por qué es un peligro?

Como dije antes la confusión lleva a más confusión.
Por ejemplo, cito textual:

Destacó que pensar positivo es buscarle la mejor cara las cosas.

“Como dicen: ver el vaso de agua medio lleno o vacío, pues mejor verlo medio lleno. No dormí bien, pues pensar que al día siguiente se dormirá mejor y no andarse quejando todo el día de que no durmió bien. Pensar positivo es cuestión de actitud…”

 ¡No! La verdad es que la psicología actualmente ha demostrado que mientras más se lucha por no pensar en algo: más tiempo se piensa en ello; mientras más luchas por pensar en “otra cosa” más fuerte se hace la relación entre esa “otra cosa” y lo que deseas no pensar, cuyo resultado es, en pocas palabras, inflexibilidad y sufrimiento.

Por lo tanto, no es cuestión de actitud y verlo así es muy peligroso. Imagina que te han dicho que para apagar una fogata tienes que soplarle a la llama (¿suena muy lógico verdad? pero todos sabemos que no es así), si te lo dijo alguien en quien confías es muy probable que intentes apagar la fogata de esa manera durante mucho tiempo a pesar de que la llama arda más fuerte con tus intentos por apagarle, y como consecuencia terminarás con un sentimiento de frustración, pensando que no lo sabes hacer bien, sin aire (cansado) y quién sabe, tal vez hasta quemando todo el bosque.

Hablemos de salud mental… pero hablemos bien.

 Para hablar de salud mental debemos hablar de contexto, debemos hablar de psicología (verdadera psicología) psicología científica y terapia basada en evidencia, no necesariamente de estructuras biológicas, ni de magia, ni de pensamientos lindos y feos. Para hablar de salud mental es necesario ir más allá de la explicación médica o biológica de la salud y prestar más atención a los avances en psicología científica. La salud está en juego.

Para finalizar sólo recordar que este artículo no busca de ninguna manera ofender a nadie ni atacar a personas en particular, lo que se busca es reflexionar y debatir a las ideas y las prácticas de nuestra comunidad.